El 22 de mayo de 2025 Bitcoin superó su anterior máximo histórico al alcanzar los 111 880 dólares estadounidenses. Este salto explosivo fue el resultado de un constante incremento del interés institucional y de una oleada de grandes adquisiciones en las principales plataformas de intercambio de criptomonedas. Muchos inversores ya consideran el “oro digital” como un activo alternativo plenamente consolidado, capaz de diversificar carteras en un contexto de creciente incertidumbre en los sistemas financieros tradicionales.

Desde la primera transacción registrada en la red de Bitcoin en 2009, su valor se ha multiplicado más de diez millones de veces, superando la rentabilidad de casi todos los mercados públicos. En los últimos cinco años el activo ha experimentado un crecimiento superior al 1 200 %, lo que subraya su fuerza excepcional y su capacidad de resistencia incluso frente a los sectores tecnológicos de mayor éxito.
El matemático y analista financiero Fred Krueger afirma que este nuevo récord es solo el inicio de una gran “carrera final”. Según sus cálculos, el precio podría ascender hasta 150 000 dólares para el 21 de julio de 2025 y luego escalar hasta 600 000 dólares el 19 de octubre del mismo año. Su escenario incluye el fracaso de una subasta de bonos del Tesoro de EE. UU. por 200 000 millones de dólares en julio, lo que provocaría una crisis de confianza en el dólar, seguida en agosto por el lanzamiento de un sistema de pagos basado en oro y Bitcoin por parte de los países del BRICS, mientras que las economías emergentes redirigirían gran parte de sus reservas hacia el activo digital. Ya en otoño, la rentabilidad de los Treasuries superaría el 8,5 % y los precios de la vivienda en EE. UU. caerían en torno a un tercio, al tiempo que los gigantes tecnológicos globales comenzarían a aceptar Bitcoin como medio de pago. El punto culminante tendría lugar en la cumbre “Nuevo Bretton Woods”, donde se propondría respaldar el dólar en un 25 % con Bitcoin y en un 25 % con oro.
En paralelo, la red de Bitcoin opera con más de 13 000 nodos que garantizan su descentralización y seguridad, y el hashrate total ha superado un récord de 250 EH/s. El renovado interés de los actores institucionales y las previsiones de los principales analistas refuerzan la convicción de que este nuevo máximo no es el destino final, sino la base sólida sobre la que se construirá el futuro triunfo de los activos digitales.